top of page

Las agujetas bien atadas

  • Foto del escritor: Galleta
    Galleta
  • 6 feb 2019
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 7 feb 2019


-"No quiero caminar entre locos", dijo Alicia.

"Oh, no puedes hacer nada", le respondió el gato,

"todos estamos locos aquí".-

LEWIS CARROLL, ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS


Esta historia me la contó un guía, de origen egipcio, en el British Museum hace casi diez años:

“Hay muchos significados atribuidos al Ankh o Anj (conocido también como cruz egipcia): es una llave que comunica el mundo de los vivos con el de los dioses; es el símbolo de lo masculino y lo femenino unidos; si se usa para mirar al Sol (Amón-Ra) por el hueco, es la representación de la vida pues es la luz fertilizando al útero de la tierra. Hay muchas historias e interpretaciones mitológicas, pero hay una, mi favorita, que tal vez por simple no ha hecho eco como las otras (aquí el guía se me acercó y habló más bajo, como si fuese a darme una gran revelación): El Ankh son los cordones de una sandalia, bien amarrados. Su significado es muy simple, en realidad: Se trata de caminar por la vida con las sandalias bien puestas, con los cordones amarrados fuerte, para no tropezar en el camino”.

En ese momento la gran revelación del guía no me pareció tan importante; era sí, una anécdota simple, un decir entre la gente, incluso tenía el saborcillo a tomadura de pelo. “Cómo un símbolo tan importante del Egipto antiguo iba a tener un significado tan simplista”, pensé yo, por algún tiempo.

Ahora es mi significado favorito; una regla de vida que, curiosamente, se aprende al haber tropezado unas cuantas veces. Tenemos un decir parecido en occidente: “Pon tus sueños en el cielo pero mantén los pies en la Tierra”.

Pienso mucho en el Ankh, en las sandalias bien puestas, cuando trabajo foto, video o edición de una boda. Veo a una pareja, a dos que han decidido ser una entidad sin dejar de ser individuos. Es un gran compromiso el de caminar juntos, al mismo paso, con los sueños en el cielo pero los pies dando pasos firmes, con las agujetas bien atadas.

Cuando asistimos a un evento tan importante, como es el matrimonio, nos gusta sentirnos parte de la fiesta: Aunque caminamos de puntillas para no interferir con un tropezón, nuestros pies quieren bailar con la música. Los que se casan son más que nuestros clientes pues, la pareja, nos ha puesto entre sus invitados a un momento íntimo. Nos anudamos bien las agujetas y nos colgamos la cámara al cuello para ser parte del recuerdo ya que, secreto de fotógrafo, estar detrás de la cámara es otra forma de salir en la foto.

Hay que atarse bien las agujetas de las sandalias, de los zapatos, tennis, botas y demás piezas de calzado, si bien en lo literal, también en lo simbólico. Mis escenas favoritas en los videos de bodas son aquellas donde los novios caminan, los encuentros, la entrada de la mano con el padre o la madre, la salida del templo donde la pareja camina con pasos seguros y confiados el uno con el otro.


Cuanta razón tenía ese guía egipcio.





Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


  • Vimeo
  • Instagram
  • Facebook
  • Behance
bottom of page